La poesía es un territorio en el que no todos se atreven a adentrarse. Pese a los muchos poetas que se conocen desde la antigüedad hasta nuestros días (desde Safo de Lesbos hasta Luis García Montero pasando por Ovidio, Wallāda bint al-Mustakfī, William Shakespeare, José de Espronceda, Antonio Machado, Alfonsina Storni, María Zambrano, Mario Benedetti, Ángel González, Alejandra Pizarnik o Luis Antonio de Villena entre otros muchos y muchas), la poesía es, desde hace muchas décadas, la hermana pobre de la literatura, cuando, a mi juicio, debería figurar en el puesto más alto del escalafón literario o, quizá, en lo más bajo, a modo de raíz a través de la cual el árbol literario se alimenta, se fortalece y crece.

Las razones para que la poesía no sea más demandada por el público sería tema para un debate largo y abierto en el que podrían tener cabida muchos aspectos. En el espacio de estas líneas prefiero poner el objetivo en los y las poetas, es decir, en quienes escriben poesía. De esto también podría hablarse largo y tendido pues muchas son las preguntas que a menudo se formulan: ¿Poesía es solamente aquellos versos que guardan una determinada estructura y una métrica? ¿Es válido el verso libre? ¿Verso libre, verso blanco y verso suelto son la misma cosa? ¿Todo es lícito en poesía? ¿Basta con escribir una sucesión de frases cortas para considerar a ese escrito como poesía?

Idoia Mielgo Merino se hace todas estas preguntas y muchas más. En una reciente entrevista publicada en la sección Charlando con… de esta misma web, nos hacía saber lo que para ella es la poesía, lo que significa en su vida, cómo influye en su día a día, hasta qué punto condiciona su concepción del mundo, de las relaciones, de las emociones…

En diciembre de 2020 apareció publicado su primer poemario, Tú en mis palabras, y lo hizo de la prestigiosa editorial Olé Libros. La publicación de este conjunto de poemas es puramente anecdótica; para ella no tiene más importancia que el vuelo de una libélula o la contemplación de estrellas fugaces. Idoia Mielgo Merino escribe por necesidad, por impulso, por pasión. La poesía se cruzó un día en su juventud y desde entonces ha sido una compañera fiel, tanto la brotada de su propia mano como, sobre todo, la escrita por manos ajenas, porque si algo caracteriza a Idoia es que el universo de sus poetas no tiene fronteras. Si su poesía me agrada, me gusta, en muchas ocasiones me deslumbra, su afición/obsesión por conocer poetas, estilos, técnicas, por investigar, por aprender, por analizar, me asombra. Por todo ello, Idoia Mielgo Merino es, para mí, una poeta íntegra e integral.

Tú en mis palabras ha calado hondo en quienes se han adentrado en sus páginas. Dejo aquí, como muestra, el poema Entre horas.


Entre horas

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