Rebaño y pastor

Pasa el rebaño balando
tras el pastor, lentamente,
en procesión penitente
de viejas canturreando.
Con el “ven, que te voy dando”
te aligeran el bolsillo
y, con cara de membrillo,
te quedas allí esperando
el miserable aguinaldo
que nunca llega, pardillo.

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