En el marco de la XXXIX Feria del Libro de Bilbao (2009) tuve el honor de ser el elegido para presentar la entrega del Premio Pluma de Plata, que se otorga al libro más vendido en la edición anterior. Ese año el premio recayó en la novela El asombroso viaje de Pomponio Flato, de Eduardo Mendoza. En cierto modo, el premio fue para mí, porque sentarse junto a «don Eduardo Mendoza», hablar de su obra, comentar ante los medios de comunicación, autoridades de la Villa y el público congregado las cualidades de su novela, y más tarde compartir mesa, mantel y tertulia, significó para mí un trofeo más valioso que muchos premios literarios. Eduardo Mendoza es uno de los grandes autores contemporáneos en lengua española. Su trayectoria ha sido reconocida y galardonada tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. En las distancias cortas puedo decir que es cercano, amable, culto, elocuente, educado y humilde. Es de esas personas que tienen imán, que cautivan con las formas y contenidos de sus comentarios, que rebosan experiencia y que —muy importante— saben bajar a tu altura y escuchar.

El asombroso viaje de Pomponio Flato es fiel exponente de la línea de humor inteligente que caracteriza a Mendoza. Como él mismo dijo aquel día durante la presentación del acto, su novela es «una juerga literaria, con diversos aspectos circenses, sin querer caer en el chiste fácil, ni herir a nadie».

El asombroso viaje de Pomponio Flato

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