Arimaktore es un espacio en el que la magia del teatro se respira desde que uno pone los pies dentro de él. No es un espacio grande, al contrario, es más bien reducido, pero sus responsables han sabido dotarlo de un encanto que muchos lugares de más renombre y tamaño desearían. El público es recibido en el ambigú, en donde es invitado a una copita de vino, unas aceitunas, queso, patatas fritas… y es ahí donde la magia del teatro comienza a destilar su aroma por el ambiente.
Al otro lado de la cortina negra aguarda la sala, en la que unas cuarenta sillas esperan acoger al respetable. Un responsable de Arimaktore presenta la obra, retira la cortina e insta a acceder a la sala, previo aviso —siempre importante— de que se apaguen o silencien los móviles.
En este espacio, los próximos días 14 y 15 de diciembre, podrá verse Este chico no tiene cura, producción integral de Ambostrés Teatro.