Porque la poesía no necesita pasaporte

Siempre he considerado la poesía —al igual que la Cultura— como un pájaro al que se le abre la jaula para que vuele, libre, sin límites, sin tiempo y sin edad, no como una joya custodiada en una caja fuerte.

Por ello, abro mi ventana, esta ventana, para dejar entrar versos, poemas, de cualquier procedencia, para que queden prendidos de la pared sin fin que es el tiempo.