Hermoso y reciente poema de Idoia Mielgo Merino, de quien poco debo decir, porque diría mucho.
Qué hermoso
Qué hermoso ese momento
cuando nuestras energías chocan
y no es caos, sino danza,
donde el paraíso cabalga
un tiempo en desuso.
La quietud baña esta atmósfera
que desprende del cuerpo
la gravedad de los días
y respirar resulta posible.
Qué hermoso ese momento
donde tu cuerpo envuelve el mío
y me ampara del diluvio del mundo,
donde mi sombra se viste de carne,
como susurro que encuentra su hogar.
Y soy ser que despierta,
que se nutre de tu néctar.
Qué hermoso, sencillamente,
este amanecer, incluso en noche cerrada.