En literatura, la extensión no guarda relación proporcional con la dificultad. Más bien, diría yo, la relación es inversa, es decir, a menor extensión mayor dificultad. No, no es una tontería ni lo digo para parecer original.

Partiendo de la premisa de que escribir —escribir, no juntar letras— nunca es sencillo, opino, y así lo expongo y defiendo siempre que el tema sale a colación, que entraña más dificultad un buen relato o un buen microrrelato —de poesía no vamos a hablar, porque es ya el culmen de la perfección— que una buena novela. Baso mi afirmación en que a menor espacio mayor riesgo de errar. Podría tomar como comparación una carrera de 100 metros lisos y una maratón. En 10” complicado enmendar una mala salida o un tropezón; en tres o cuatro horas disponemos de tiempo para corregir el paso, pensar, cambiar de táctica, etc. En una novela de 300 páginas, podemos permitirnos el lujo de colar 30 o 40 un tanto flojas —malas nunca, pues eso es imperdonable— entre un comienzo seductor y un final potente. En un relato de, por ejemplo, 20 páginas, meter 4 flojas te expone a que el relato se desmorone como un castillo de naipes. Las dificultades que reconozco como mayores en la novela respecto al relato, al cuento o al microrrelato son el tiempo de dedicación y la atención constante que hay que tener para no perder el hilo y para mantener el interés.

Todo esto viene a raíz de un libro de relatos que hace unas semanas me regaló Laura López San Pedro, propietaria y gerente —junto a José Ángel, su marido— del hotel Teatrisso, de Cuzcurrita de Río Tirón, una joyita enclavada en pleno casco antiguo. El libro en cuestión lleva por título Hembras. Consta de treinta relatos breves escritos por ocho autoras: Lourdes Lasheras, Reve Llyn, Ica Moraza, Sandra Pellegrini, Gillian Rioja, Yanitza Torres G., Ana Tovar y Raquel Ugarriza. Pese a que el título pueda resultar —sus propias autoras lo reconocen— un tanto agresivo y dar una idea equivocada de lo que sus páginas contienen, no es así. Agresivo, quizá, aunque yo me decantaría por el adjetivo «provocador». Y lo que se encierra en sus páginas no tiene nada de agresivo, aunque sí de valiente, de firme, de decidido. Son relatos de mujeres, que tienen como protagonistas a mujeres y que van dirigidos tanto a mujeres como a hombres. No hay en ellos una sola línea de prepotencia, de mensaje manido, de ataque, de debilidad, de autocompasión. Todos ellos, cada uno en su mensaje y en su medida, son relatos valientes, elegantes, cuidados.

Me es difícil encontrar «peros» a Hembras, y eso, teniendo en cuenta mi rasero más bien cerrado, debe traducirse como un serio halago. Salvo dos o tres que, manteniendo su dignidad, se descuelgan un poco de los demás, el resto se leen con interés, con cariño, con respeto, con agrado, porque reúnen cualidades básicas para que un relato funcione: temática interesante, extensión medida, ausencia de aportaciones innecesarias, buen ritmo, vocabulario bien escogido, riqueza literaria y finales impactantes. La nota media de esta colección de relatos es alta, y lo mismo que he dicho acerca de que dos o tres no están a la altura de los demás, debo decir que más de media docena rayan a gran altura. Por otra parte, ¿en qué buen libro de relatos no sucede lo mismo? Resulta complicado encontrar un autor que ponga la guinda en cada uno de sus relatos. Por el contrario, es fácil hoy en día encontrar libros de relatos o de cuentos que superen el aprobado.

Por ello, desde aquí quiero aplaudir y recomendar este Hembras. Se merece figurar en un lugar preferente en cualquier biblioteca. ¿Por qué? Por su calidad.

Para acabar, diré que Hembras se presentó en Cuzcurrita el pasado 9 de abril, en una velada plena de sutilidad y de elegancia, en el hotel Teatrisso.

4 thoughts on “Hembras

  1. Lourdes Lasheras dice:

    Mil gracias por tu crítica. Un placer haber coincidido en esa velada tan especial.

    1. Gracias a vosotras. Fue un placer leer el libro y fue un placer compartir esa velada tan elegante y ten cercana.
      Enhorabuena otra vez por ese “Hembras”.

  2. Evelyn dice:

    Muchísimas gracias por tu lectura. Seguro que volveremos a coincidir en Cuzcurrita, o donde surja, en torno a la literatura.

    1. La lectura fue un placer, por lo que os estoy agradecido. Sumergirse en un libro, que te atrape, que te incite a seguir leyendo, y que lo termines con agrado es algo que hay que agradecer, y mucho, y más en estos tiempos en los que se publica de todo y sin autocrítica y sin cuidar la literatura. “Hembras” es completamente recomendable para quienes gusten de los buenos relatos.
      Y claro que volveremos a coincidir. Siempre es bonito y gratificante compartir, aprender, crecer con la opinión y las experiencias de los demás.

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